El Rincón del Nómada

El Rincón del Nómada
La libre soledad del ermitaño es el terreno más fértil para que germine y florezca la creatividad. (Foto propia, julio 2014. Isleta del Moro, Almería)

lunes, 30 de mayo de 2016

La historia de "Rulo"

Y le llamaron "Rulo"

Hace mucho tiempo, de la noche a la mañana, aparecieron dos perrillos abandonados en el pueblo donde entonces residía. Ambos animales mostraban claras e inequívocas evidencias de haber sido maltratados y abandonados hacía tiempo. Sus nobles ojos mostraban la tímida, húmeda y huidiza mirada de la desconfianza hacia esos extraños animales de dos patas que no habían sabido corresponder a su nobleza, cariño y lealtad.

Famélicos y algo asilvestrados, carentes del recuerdo de una caricia y hambrientos de todo lo que alimenta cuerpo y alma, recorrían las calles buscando algo que comer y rehuyendo, entre atemorizados y amenazantes, la cercanía de cualquier ser humano. Más que presente, tenían enquistado el mal recuerdo que otros semejantes habían dejado en su vida.

Apiadados dos vecinos, uno amante de los animales y otro cazador, pensando en la posible utilidad para su afición cinegética, decidieron hacerse cargo de ambos animales.

El cazador, lazó a su elegido y le arrastró hacia su casa, forzándole a seguirle a su ritmo con violentos tirones y agresiva verborrea. El otro, sacó de su casa un plato de comida y un cuenco con agua, manteniéndose a una prudente distancia del perro feucho del que se había encariñado sin saber muy bien por qué. El animalito comió, casi devoró, el alimento y bebió agua hasta saciarse, deslizando miradas de confuso agradecimiento no exento de prudente temor hacia su benefactor.

Poco a poco, día tras día, sin prisa ni presión, las distancias fueron acortándose paulatinamente, hasta que el perro aceptó el nuevo nombre recién estrenado y, satisfechas las necesidades primarias, fue aproximándose en busca de las añoradas, tal vez desconocidas, caricias, correspondiendo con mirada agradecida, cola alborotadora y lametones amorosos.

Tiempo después, cuando ya paseaban juntos, formando un equipo inseparable y feliz, se encontraron con el cazador que, mostrándose sorprendido por el resultado de la evidente camaradería, comentó que él había tenido que sacrificar al perro que se quedó, porque el animal no había aceptado aprender las imposiciones de lo que el cazador esperaba y, como no le había demostrado la lealtad y el cariño necesarios para ser su compañero, no le había quedado otra opción que prescindir de él.

Entristecido, el vecino sensible, sólo pudo articular... "¿Le diste el tiempo, el cariño, la paciencia y la comprensión que necesitaba?" A lo que el cazador respondió, cargado de razón: "Yo lo quería, pero sentí que él no me quería a mí, porque no me obedecía ni hacía lo que yo quería".

Y es que no hay que equivocar el camino que realmente conduce al fin que deseamos, ni juzgar erróneamente el comportamiento ajeno. Sólo la comprensión y el auténtico amor desinteresado lo logran.

FRM [29/05/2012]

domingo, 29 de mayo de 2016

Tiempo sin tiempo

Foto de Pablo Basagoiti

Existe un tiempo sin tiempo
en el que nos sacude el momento...

Lucidez que rasga el velo,
permitiendo atisbar el cielo
y muestra el firmamento
que borra todo tormento.

Una mirada bella
deslumbra como una estrella,
iluminando la verdad
entre la equívoca realidad.

Se desmoronan las piedras
y aflora la oculta yedra
vital, verde y fuerte
entre yermos recuerdos inertes.

Desbordante torrente
que, poderoso, agita el vientre
y las manos de la emoción
apartan las dudas de la razón.

Abrazos y besos ineludibles
en cercanía impensable
que se reafirma tan intensa
como resulta inevitable.

Tiempo sin tiempo
que resucita en un momento
para sentir en un segundo
todo lo que mueve el mundo.

Gracias al Universo
que concentra largos versos
en un instante fugaz y denso,
permanente por intenso.

Gracias por el gran favor
de extraer un eterno amor
en este momento inmenso
de un tiempo sin tiempo.

FRM [29/05/2016]

viernes, 27 de mayo de 2016

Brujas y escobas

Óleo de Albert-Joseph Pénot, 1910

Agradezco profundamente que mis faenas domésticas sólo sean tareas manuales por lo que, cuando les dedico una atención superior a la habitual, mi cabeza se siente libre... Escoba, fregona y buena música permiten el libre vuelo de la imaginación de esta mente que no se libra de las asociaciones más pintorescas.

Y, por ello, encaramado al palo de mi escoba, no he podido evitar recordar el origen real del mito legendario que ha creado la imagen arquetípica de las brujas cabalgando sobre el palo de sus escobas para efectuar sus "viajes".

He sonreído con el recuerdo y he pensado que podía ser una curiosidad compartible, si la censura lo permite, con aquellos amigos que no lo sepan y supongan que tan tradicional medio de transporte brujeril es sólo la consecuencia de la imaginación de algún antiguo diseñador de ilustraciones para cuentos infantiles.

Nada más lejos de la realidad histórica de los hábitos y costumbres de tan sabias y respetables mujeres que merecerían ser consideradas como "chamanas", en lugar de seguir siendo definidas con la denostada denominación que las llevó a las hogueras de la Inquisición.

Las brujas, meigas... o como quiera que se les denominase en su lugar de origen y residencia, eran unas grandes conocedoras de las propiedades sanadoras de las plantas, con lo que fueron las precursoras de la farmacopea magistral, gracias a la transmisión oral de maestras a discípulas herederas de sus ancestrales conocimientos. Diversas eran las aplicaciones y destino de sus pócimas, brebajes y engrudos que, junto a sus ensalmos, casi siempre tenían como objetivo sanar enfermedades del cuerpo o el espíritu. Al igual que sus "colegas" los chamanes, conocían y utilizaban el poder de la palabra y el acceso a realidades suprasensoriales gracias a las propiedades psicoactivas de ciertas plantas alucinógenas que prefiero definir como "enteógenas". Igual que los citados chamanes, como la mandrágora, la belladona o el hongo conocido como "cornezuelo del centeno".

La gran diferencia es que, en vez de ingerir tales sustancias o inhalar el humo de su cremación, solían preparar una especie de ungüento o pomada destinada a aplicarse sobre la piel, como vehículo perfecto para la transmisión a los capilares sanguíneos que la irrigan y activar sus efectos. Y, sabido es, que las zonas del cuerpo con una piel más permeable y con más riego sanguíneo está en el interior de la vagina y el ano, por lo que, descubierta la mejor y más rápida eficacia de la aplicación en tales zonas, recurrían al palo de la escoba (o instrumento equivalente) para colocarse el ungüento mágico en sus interioridades, en solitario o en los aquelarres compartidos... supongo que duplicando lo placentero de la experiencia, hasta alcanzar un estado de trance interpretable como "vuelo" a otras realidades paralelas.

De esa práctica procede la descripción oral, luego trasladada a la conocida adaptación como ilustración dibujada, del vuelo de las brujas "cabalgando" en el palo de su escoba.

Sigo con mis faenas...

FRM [15/12/2015]

jueves, 26 de mayo de 2016

Comunicación inequívoca

Cuando las palabras se quedan escasas, porque sólo repiten tópicos cuyo uso y abuso han gastado y vaciado de contenido... Es el momento de escuchar lo que dicen las miradas, recibir e interpretar el mensaje del tacto, y sentir y saborear un placentero y amoroso "pico".

Comunicación fiable en estado puro que no engaña ni induce a error.

FRM [26/05/2016]

(Foto del archivo "Imágenes gratis")

miércoles, 25 de mayo de 2016

Seguridad y confianza

En toda bella y gran construcción humana se puede encontrar algún matiz de inquietud o disonancia con los ideales social y culturalmente preestablecidos. Todo es perfecto o así se muestra, pero...

¡Cuidado con ese "pero"! Su aparente insignificancia puede ocultar una trampa muy peligrosa.

Es tan fascinante y armónica la perfección del conjunto de la obra que insistimos en afirmar que ese pequeño detalle no es relevante... Que no tiene importancia alguna.

Sin embargo, la negada importancia la adquiere de la propia necesidad de repetir que no la tiene, mientras se insiste una y otra vez en su mención. Ello puede conducir a abrir una fisura en los cimientos más profundos de la propia construcción que se irá agrandando con cada ocasión en que se sienta la supuestamente innecesaria "necesidad" ineludible de mencionarla, haciéndose cada vez más grande y presente. Con mayor riesgo inconsciente de debilitar la innegable y evidente grandeza y perfección del conjunto que se diluye ante la potencia del "detalle sin importancia".

El ego se ocupará de argumentar las necesarias justificaciones, revistiéndolas de conveniencia social, aunque probablemente sólo enmascaren los propios miedos larvados de los que se nutre y alimenta ese viejo y envidioso enemigo. Porque ¿estamos seguros de conocer conscientemente la raíz más profunda de ese comportamiento de pretendida aprobación social de nuestra intimidad?

No puedo evitar la formulación de la pregunta fundamental en mi opinión...

¿Es precisa la aceptación ajena de lo que declaramos irrelevante para nosotros mismos o estamos buscando en ella la íntima seguridad y confianza que pueden faltarnos?

Que cada uno reflexione profundamente, si lo desea, para llegar a la más acertada de las respuestas como equipaje para el camino del más bello y feliz de los viajes.

FRM [25/05/2016]

Torre de Pisa. (Foto de archivo).

miércoles, 18 de mayo de 2016

Goza cada instante

Sé feliz en cada instante, saboreando cuanto hay de bello en el presente eterno, porque toda la belleza se deteriora y en su esplendor está el germen de la fugacidad, de lo pasajero.

Disfruta de lo que puedo ofrecerte, pero no olvides que no soy el vestido de carne y sangre que envejece y del que me desprendo, cuando gastado se me va quedando inútilmente pequeño.

Soy la energía que te llega y acaricia en tus sueños y llena tus recuerdos. Soy vida, mientras tú me sientas parte de la tuya.

No me pienses... ¡víveme!

FRM [16/05/2015]

Foto propia, paseando entre flores

El hilo de Ariadna

Foto propia. Laberinto del Parque del Capricho, Madrid

Si, en el caprichoso laberinto de tu camino, te encuentras con alguien a quien respetas, admiras y amas por lo que es, sin pretender que cambie, y agradeciendo lo que fue, porque todo ello le trajo a tu lado. Y si descubres que te respeta, admira y ama por lo que tú eres, sin pretender que cambies para que seas como cualquier otro que querría que fueses... Puedes dar por muerto al Minotauro del miedo y las dudas.

¡Alégrate y celébralo sin límites! Has conseguido agarrar el hilo de Ariadna que conduce a la felicidad.

FRM [18/05/2016]

miércoles, 11 de mayo de 2016

Pecado y absolución

De lo que peco con tu cuerpo, me absuelve
el divino espíritu que tu alma envuelve.

FRM [11/05/2016]

"Blickfang Po" ARTE untersucht die Kulturgeschichte des Hinterns.